Muchas personas creen que pierden dinero por tomar malas decisiones, la realidad suele ser diferente, la mayoría pierde oportunidades por esperar demasiado tiempo. Esperan el momento perfecto, tener toda la información, eliminar cualquier riesgo, pero ese momento nunca llega. Mientras tanto, el tiempo pasa, la inflación avanza y las oportunidades siguen creciendo sin ellos.

Uno de los mayores mitos de la inversión es pensar que quienes tienen éxito nunca se equivocan y esto es mentira. Las personas que construyen patrimonio toman decisiones constantemente, algunas salen mejor que otras, pero todas les permiten aprender, mejorar su criterio y avanzar. La clave no es acertar siempre, la clave es tomar decisiones coherentes una y otra vez.

A la hora de invertir, emprender o tomar decisiones importantes, hay tres cosas que deberían estar siempre protegidas:

Mientras conserves estas tres cosas, siempre podrás volver a empezar. Por eso, el objetivo no es arriesgarlo todo. El objetivo es invertir tu tiempo, tu talento y tus recursos para ganar más libertad, más tranquilidad y más oportunidades en el futuro.

El problema de analizar demasiado

Analizar una oportunidad es necesario, por otro lado, sobre analizarla puede convertirse en un problema. Todos conocemos personas que llevan años observando una inversión, esperando el momento ideal para actuar y cuando finalmente se deciden, descubren que los precios han subido, la oportunidad ha cambiado o simplemente han llegado tarde.

La certeza absoluta no existe. Lo que sí existe es el criterio.

Después de años observando el crecimiento de Yucatán, hay algo que se repite constantemente: Las oportunidades más interesantes aparecen antes de que sean evidentes para todos.

Cuando una zona ya está completamente consolidada, gran parte del crecimiento ya ha sucedido. Por eso, invertir no consiste en adivinar el futuro, sino en reconocer tendencias sólidas antes que la mayoría.

La filosofía de Ruiloba

En Ruiloba creemos que construir patrimonio no se trata de perseguir oportunidades perfectas. Se trata de tomar decisiones con criterio, visión y una perspectiva de largo plazo, porque no hemos llegado hasta aquí evitando equivocarnos, hemos llegado tomando decisiones, aprendiendo de ellas y avanzando constantemente.

La próxima vez que tengas una oportunidad delante, recuerda algo: No decidir también es decidir.

La pregunta no es si existe riesgo, la pregunta es qué riesgo estás dispuesto a asumir: ¿El de actuar y aprender? ¿O el de mirar atrás dentro de unos años preguntándote qué habría pasado si hubieras dado el paso?